2009-05-10

La amenaza silenciosa






Las últimas lluvias podrían reducir el número de medusas.

J. Damiá, Valencia Llega el buen tiempo y, con él, los primeros bancos de medusas se acercan a la costa. Los expertos prevén que el número de ejemplares sea similar al del año pasado pese a las abundantes lluvias de este otoño e invierno, aunque se teme que puedan llegar especies más peligrosas que las que habitualmente se encuentran en el Mediterráneo. Dependerá también, como apunta el biólogo marino, Luis Nieto, del viento y las corrientes.
Según explica el investigador del CSIC y miembro del Institut de Ciències del Mar, Josep Maria Gili, aunque las lluvias de este año podrían traducirse en un cambio en la salinidad de las aguas costeras a principios del verano que supondría una menor presencia de medusas, "de momento los ríos siguen con un caudal bajo porque el agua de las lluvias está en los pantanos, así que a no ser que esto cambie, no habrá una retracción de la llegada de medusas". No obstante, según Gili, la serie de datos que se tienen hasta el momento "no permite concluir si el incremento de salinidad o temperatura en el Mediterráneo ha provocado una mayor presencia de medusas".Ante esta situación, el investigador insiste en que lo necesario es que el Ministerio de Medio Ambiente "despliegue una campaña informativa y se establezcan protocolos para saber qué se debe hacer cuando aparezcan" estos organismos planctónicos. Sobre todo ante el temor de que este verano se sume a las especies habituales en las costas valencianas -pelagia noctiluca; chrysaora hysoscella;cotylorhyza tuberculata y rhizostoma pulmo - la temida physalia physalis, conocida también como carabela portuguesa, de una altísima neurotoxicidad ya que "inocula diez veces más veneno que una medusa normal", afirma Gili. En los últimos días se han avistado algunos de estos especímenes procedentes de aguas atlánticas en las costas de Almería, Murcia, Ibiza y Mallorca. Gili recomienda que se fije un plan especial para una eventual aparición de esta especie en la costa. "Habría que sacarlas del agua rápidamente con la ayuda de barcos de socorrismo, y con mucho cuidado de que no se rompan los tentáculos", señala el investigador, "de lo contrario, habría que cerrar la playa porque son muy dañinas".Los expertos estarán también pendientes de la posible aparición, sobre todo en Dènia como ocurrió en 2008, de la cubomedusa, carybdea marsupialis. Esta especie, poco frecuente en el Mediterráneo, es de las más peligrosas que existen ya que la picadura de un ejemplar australiano de este tipo es mortal.

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